Es la etapa posterior a la mezcla. Una vez que el ingeniero termina de mezclar las canciones, las envía a una casa de masterización. Aquí el trabajo del ingeniero de masterización es muy complejo, y su objetivo, en simples palabras, es tomar esas mezclas y darle un sonido uniforme al disco de principio a fin. Hoy en día se ocupan procesos análogos y digitales para alcanzar este objetivo. El ingeniero se preocupa de controlar y atenuar frecuencias, ajustar los niveles, limpiar y crear “fades”: inicios y finales de cada canción. También se puede restaurar álbumes dañados procedentes de algún vinilo o cinta. La sonoridad o volumen promedio es uno de los aspectos más cuestionados, mediante procesos dinámicos se trata de competir en cuanto a qué álbum alcanza el mayor volumen para crear más impacto, sicoacústicamente el escucha considera que suena mejor. La señal de audio pierde la dinámica natural y arruina la musicalidad cuando se abusa. Esta guerra pertenece solamente al rock, pop y hip hop contemporáneos, Death Magnetic de Metallica es un ejemplo, aunque el ingeniero argumenta que el recibio las mezclas ya bastante comprimidas. Las producciones independientes masterizan con sus computadores y con ayuda de algún software y plugins.

El ingeniero más famoso.

La guerra de la sonoridad, fijense en la forma de la onda y como suena

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